Pero ¿a qué espera?

División de poderes: el Legislativo rendido al Ejecutivo.

El retiro enamorado de hace cuatro años le sirvió a Sánchez para entibar las cloacas del Estado. Fueron cinco días. Ahora dispone de todo un mes ¿se imaginan qué no urdirá el aventurero bajo la brisa tropical de La Mareta?

Entonces fingió estupefacción ante las pruebas que caían sobre Begoña como hojas secas de un otoño en pleno mes de abril. Y escribió una carta a los españoles:

Necesito parar y reflexionar. Me urge responderme a la pregunta de si merece la pena, pese al fango en el que la derecha y la ultraderecha pretenden convertir la política. Si debo continuar al frente del Gobierno o renunciar a este alto honor. A pesar de la caricatura que la derecha y la ultraderecha política y mediática han tratado de hacer de mí, nunca he tenido apego al cargo. Sí lo tengo al deber, al compromiso político y al servicio público. Yo no paso por los cargos, hago valer la legitimidad de esas altas responsabilidades para transformar y hacer avanzar al país que quiero”.

La cloaca que ordenó excavar a personajes de su estricta confianza y fidelidad presunta tuvo, y tiene, una función: minar las instituciones que sostienen toda democracia. La Justicia y la opinión pública fueron los objetivos de malandrines, fontaneras y parte de su propio gobierno, desde ministros, primeros responsables de la seguridad del Estado, presidentes de empresas públicas y cualesquiera dispuestos a cobrar de fondos oscuros.

Releer aquella carta con la que cinco días más tarde se limpió lo dicho, produce la indignación propia de toda persona decente. Nunca ha tenido apego al cargo, lo suyo es compromiso al servicio público y la defensa de la legitimidad de las altas responsabilidades que debiera haber asumido y no lo hizo… Un escarnio.

Pero ahora lo de Begoña y el hermano ya condenado son poco menos que anécdotas; los veinticuatro años y los que le caigan al otro colega del Peugeot tampoco le hacen temblar, pero lo que viene por delante es el acabose.

La financiación irregular del partido asoma por las puertas de la Audiencia, la responsabilidad de su Gobierno, Air Europa, Plus Ultra y tantos otros manejos de su apadrinado Zapatero, hoy cargado de dólares, zafiros, brillantes y oro blanco, por quien puso la mano en el fuego, son palabras mayores: prevaricación.

¿Más? El paso por los juzgados de presidentes de la SEPI, quién sabe si de la directora de la Guardia Civil, y cuánto Leyre, Cerdán y otras y otros decidan cantar… En fin, el aventurero se enfrenta a un sin vivir sin más soporte que su ridícula avidez de un reconocimiento -¿de qué o por qué?- que nunca llegará.

En su odisea Ulises se ató al palo mayor de la nave rumbo a Ítaca; nuestro aventurero, perdida la rosa de los vientos, se acoraza tras el muro presto a blandir las armas del poder ejecutivo y seguir burlando las urnas siempre esquivas con él, cuando no cebadas tras aquel biombo entre sus propios compañeros.

Aquí, en este “país que quiero”, no puede dar un paso sin recibir el desprecio o el hartazgo de las víctimas de su empreño por romper la concordia.  Y fuera un primer ministro que pone en peligro los frágiles equilibrios de la Unión Europea, comenzando por sus propias fronteras, tan incompetente como impredecible, acaba de ser puesto en la picota por la inmensa mayoría de los colegas europeos que  le temen como a mono con dos pistolas.

La aventura toca ya su final. A qué demonios espera para centrarse en su propia defensa y dejar libre el camino para que la gente recupere la dignidad, el tiempo y los valores perdidos.

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Posted martes, agosto 4th, 2026 (2 hours ago) under Política.

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