Resulta digno de atención ver cómo el líder, de lo que sea, va perdiendo socios como la rosa pétalos cuando se orea. Adiós aroma, la frescura aparente era eso, sólo aparente; como la hierba de los tejados que se seca antes de granar, que canta el Salmo.
Hablamos de Abascal, como antes pudimos haberlo hecho de Iglesias, luego de Yolanda y mañana lo haremos de Sánchez. Elementos disolventes como el aguarrás o la trementina aplicados a los pinceles recién manejados por el pintor. El caso es que aquí y ahora, el vasco parece sometido a presiones superiores a su capacidad de encaje. ¿Patriots, quizá?
Mucho debe de poder quién le ha empujado para echarse atrás sobre las bases acordadas con Feijóo para meter en raíles el tren de la esperanza que ansían tantos hartos del ruido estéril provocado desde el llamado poder.
Por qué la involución precisamente ahora, cuando La Moncloa lanza cortinas de humo para tapar sus miserias.
La desclasificación de los archivos relacionados con el golpe de 23-F nada tiene que ver con el buen principio de la transparencia que todo gobierno democrático debe a la sociedad. Juega el mismo papel que el biombo que tapaba la urna, o los apoyos falsarios al candidato Sánchez en las primarias con que capturó su partido. Ocultar.
Si de transparencia se tratara, por qué la empresa pública se lleva sin permiso materiales de la vía que causó 46 muertes. Si de transparencia habláramos, por qué seguimos sin saber de dónde saca para tanto como destaca el expresidente Zapatero…. En fin, ciento y una cuestiones más próximas a la realidad que vivimos que aquella aberración de febrero del 81.
¿Acaso no hay en VOX ojos suficientes para ver lo que pueda haber tras del último gazapo salido de la chistera presidencial? Cuando desde el gobierno se desliza a la prensa que de la desclasificación estaba al tanto la Casa Real, no queda otra que pensar lo peor acerca del móvil de la decisión tomada por Sánchez…
Pero a Patriots, la internacional de la extrema derecha europea, una especie de quinta columna de Trump en Europa que traduce el eslogan de MAGA por un “Hacer Europa Grande Otra Vez”, la estabilidad de España le importa un bledo, lo mismo que a Clark Gable el futuro de Vivien Leigh en “Lo que el viento se llevó”.
Los tales patriotas de hojalata son el tercer grupo en el parlamento europeo, y es que hay muchos cabreados en Europa que ponen sus paños de lágrimas en manos de personajes como Salvini, Le Pen y el Orban que ayer impidió la ayuda europea a Ucrania. Pues ahí está nuestro hombre, en ese frente al asalto del grupo Popular europeo cuyo principal partido es el Popular español.
Tal vez le importa más esa batallita que los intereses generales de sus conciudadanos.

