Datos y relatos

¿De qué se ríen, del 0,4% que han crecido en Castilla León?

Según los titulares, el PSOE obtuvo ayer un buen resultado en Castilla y León, dos procuradores más, igual que el ganador de los comicios, el PP. Pero hay un dato más que significativo, crucial, para calibrar los resultados de uno y otro: el porcentaje de cuánto creció cada uno respecto a lo que ya tenían. El PSOE lo hizo en un 0,4%; El PP, en un 4%.

Ese es el dato clave, lo demás, literatura. O relato, término tan usado hoy en su tercera acepción del DRAE: “Reconstrucción discursiva de ciertos acontecimientos interpretados en favor de una ideología o de un movimiento político.

Puestos a relatar, podríamos apuntar aquí que en ese 0,4% que ha crecido el voto socialista tal vez haya algunos miles de los que perdieron la extrema izquierda en su doble faz, la de los Iglesias y la de YoYo, IU y demás, que salieron escaldados de la prueba. Algo lastra al sanchismo que lo incapacita para reproducirse.

Deglutir las rémoras que por su izquierda alimentan nuestros impuestos, al nutrir el gobierno del que forman parte, quizá sea provechoso para los intereses generales de los españoles, campo éste siempre amenazado por extremistas, populistas, secesionistas, etc. Siempre, claro está que los receptores de esos restos sean capaces de dirigir el resultado del fenómeno integrador y mantener su papel de presunto partido de gobierno.

La gran cuestión, y seguimos dentro del relato, es si Sánchez estará disponible para jugar ese papel o le importa un bledo, es decir, menos que su propia seguridad y la de su familia, razón ésta necesaria para mantenerse en pie. Porque haber constatado que el alcalde de Soria, ajeno a su círculo interior, es mejor candidato que sus ministros lanzados a la arena del voto popular no es especialmente motivador.

Tres comicios, tres traspiés ¿necesitará que en tres meses Andalucía vuelva a retratarle como el artífice de la mayoría absoluta de las derechas en el país?

La idea del muro, la confrontación a cara de perro y hasta el último hallazgo, el “No a la Guerra” que un cómico llevó a los Oscar con la vicepresidenta Yolada, han sido tan positivos y brillantes como el “Muro de protección antifascista” que Ulbricht construyó en Berlín. Una buena madrugada, noviembre de 1989, una avalancha popular lo derribó cual castillo de naipes, bajo la mirada complacida del cellista Rostropóvich.

En la otra banda, Feijóo parece haber asido con ganas las riendas para dejarse de melindres y concretar con Abascal cómo dar forma al gobierno en las tres comunidades que la gente a puesto en manos de las derechas, el centro derecha y la derecha radical. Será más o menos laborioso, pero en todo caso el entendimiento es obligado.

Coaliciones o compromisos programáticos, fórmulas habrá para dar y tomar, lo sustancial es satisfacer las voluntades de los ciudadanos y sacudirse de encima los fantasmas que el derrotado ha ido dando cuerpo durante años en la creencia de que la gente es idiota.

Lo que aquí y ahora no cabe es ocultar la realidad bajo relatos, ni victimistas ni apocalípticos. La realidad no es lo que queremos que sea; es lo que es.

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Posted lunes, marzo 16th, 2026 (1 hour ago) under Política.

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