Mantenidos por la Constitución

Larga vida a la Constitución

Larga vida a la Constitución

Las crisis y las carencias educativas han generado una tropa de rufianes mantenidos por el sistema de libertades en que vivimos.

Son sujetos que subsisten en la esquizofrenia de dos principios aparentemente antagónicos pero que resuelven sin mayor problema: el primero, cuanto peor, mejor; el segundo, cuanto mejor, peor.

Así es como son Iglesias, Echenique, Errejón, Bescansa y demás lumbreras podemitas; todos ellos mantenidos –DRAE: persona adulta que vive del trabajo de otra– por las instituciones que tratan de reventar.

Por ello no sorprende su desplante ante la efeméride constitucional. Lo vienen haciendo a diario cuando se revisten con la estrafalaria indumentaria que han convertido en uniforme y seña de identidad; cuando interpretan la pantomima revolucionaria del puño enhiesto y el beso en los morros; o simplemente cada vez que hablan. Continue Reading

Rita y los carroñeros

La víctima popular

La víctima popular

Esta versión posmoderna de la democracia, la de los tuits, escraches y agitadores televisivos, se ha cobrado la primera vida. La senadora Rita Barberá ha muerto víctima de la pena de telediario y del acoso injurioso a las puertas del Tribunal Supremo de la nación.

Barberá estaba encausada por un supuesto delito de blanqueo de dinero cifrado en mil euros. ¡Mil euros! que dio al partido como aporte a la campaña electoral y que presuntamente le fueron devueltos, extremo éste que ella negó hace dos días ante quien fuera Fiscal General durante el gobierno Zapatero, Conde Pumpido, hoy magistrado del Supremo encargado de la causa.

La alcaldesa que puso la ciudad de Valencia en el siglo XXI al cabo de los veinticuatro años que la administró, volvió a ganar las últimas elecciones pero perdió la mayoría absoluta de que venía disponiendo durante años.

Como en tantas otras capitales, los socialistas de aquel Sánchez se apresuraron a desalojar a los populares poniendo el bastón de mando en manos de Compromís -la coalición en que se integraron el bloque nacionalista valenciano, los comunistas y los verdes- y sumando sus votos a los de la marea podemita, allí denominada València en comú.

Caben pocas dudas, por no decir ninguna, de que la organización popular valenciana ha sido uno de los paradigmas de la corrupción, junto a la Junta socialista andaluza y la Generalitat nacionalista catalana. Pero Barberá salió indemne de todas las causas abiertas por la Justicia sobre el tema; en unas porque según los jueces no había tema, y en otras porque no le afectaron a ella. Continue Reading

El nacionalismo hace metástasis en el PSOE

El PSE en el PNV

El PSE en Sabin Etxea

Como en Cataluña, el cáncer nacionalista hace metástasis en el partido socialista del País Vasco. Iceta se ha travestido de Idoia para regocijo de aquel Sánchez y pesares de la gestora. A este paso la marca PSOE no la reconocerá ni la madre que la parió, como Guerra dijo de España cuando arribaron al poder hace treinta y tres años ya.

De entrada, la mayoría de los partidillos federados ya han suprimido la O con que hace siglo y cuarto lo trajo al mundo Pablo Iglesias I, el Respetable. La E de España se transmuta en V de Valencia, o C de Cantabria y hasta en la vieja Castilla lo han rebautizado como PSCyL. Los asturianos, para no ser confundidos con el PSA andaluz, se llaman FSA-PSOE, al estilo de los manchegos: PSCM-PSOE.

¿Radicará en esta sopa de letras la causa de que todos ellos hayan alcanzado la condición de perdedores?

Hace dos mil años alguien dijo aquello de que “ninguna casa dividida contra sí misma prevalecerá”. Y aún quinientos antes, Esopo contó la fábula de los juncos: el viejo padre da a sus hijos el último consejo mostrándoles un manojo de juncos atados con una cuerda. Tratad de romperlo; imposible respondieron ellos tras diversos intentos. Desató la gavilla y les dijo: ¿veis? uno a uno son frágiles y resulta muy fácil quebrarlos; aprended la lección: la unión hace la fuerza. ¿Por qué no aprenden aquí? Continue Reading

18 de noviembre, 1976

El mundo lo celebró

El mundo lo celebró

Hoy hace cuarenta años la democracia comenzó a ser posible en España. No existen demasiados precedentes en la Historia; apenas duró año y medio el tránsito desde un régimen totalitario, que eso es una dictadura, al Estado de Derecho de una monarquía parlamentaria.

A las nueve y media de la noche de aquel 18 de noviembre de 1976 las Cortes franquistas votaban el comienzo de la demolición del sistema que refrendaron durante más de treinta años, toda una generación de españoles.

Sólo cinco artículos bastaron para dar vuelta al entramado jurídico constitucional del régimen nacido de la guerra civil. El primero establecía que la democracia se basa en la soberanía de la Ley y que ésta ha de ser “expresión de la voluntad soberana del pueblo”.

Y el último dejaba claro que en el proceso abierto no cabían bromas: “El Rey podrá someter directamente al pueblo una opción política de interés nacional para que decida mediante referéndum, cuyos resultados se impondrán a todos los órganos del Estado.” Y por si la advertencia no bastara, las Cortes quedarían disueltas de no acatar la decisión del pueblo.

Por 425 votos a favor, 59 en contra –seis generales y un obispo entre ellos- y 13 abstenciones los procuradores de la democracia orgánica –familia, municipio y sindicato- y los consejeros nacionales, de ellos 40 nombrados por el propio caudillo muerto un año antes, aprobaron la Ley para la Reforma Política. Las ausencias no fueron pocas, 34. La mitad, una delegación de procuradores sindicales embarcada la semana anterior rumbo a Cuba y Panamá. Continue Reading

La Corona

El Rey apaludido

El Rey largamente aplaudido

El Rey Felipe se sintió en el deber de abrir la nueva Legislatura de las Cortes Generales recordando los fundamentos de nuestra convivencia; de la democracia parlamentaria que tratan de volar algunos de los allí presentes.

Sus primeras palabras fueron como la apertura del curso que los españoles tienen pendiente sobre el sentido de la Corona, órgano constitucional situado institucionalmente por encima de los poderes del Estado y sin más potestad real que la auctoritas que sus titulares lleguen a granjearse.

Su carácter hereditario es salvaguarda de su independencia. Al no deber su posición institucional al triunfo de una fuerza política sobre las demás, la Monarquía parlamentaria puede cumplir mejor su papel integrador de las diversas corrientes y fuerzas sociales.

Para los imbéciles que regatearon su saludo a la primera magistratura de la Nación, el titular de la Corona comenzó apuntando: “En una Monarquía Parlamentaria, la presencia del Rey en el Parlamento es la expresión constitucional del vínculo entre los depositarios de la soberanía nacional y el Jefe del Estado.”

Y para que no hubiera equívocos sobre su función reafirmó los compromisos que asumió el día de su proclamación: el primero con los ciudadanos, “pues la Corona tiene su razón de ser en el servicio a todos los españoles y en el ejercicio de sus funciones constitucionales, desde la neutralidad política y la independencia, persiguiendo siempre y en todo momento el interés general.Continue Reading

Gobierno del pueblo para el pueblo

Lincoln en Washington

Lincoln en Washington

Lo que está pasando en los Estados Unidos demuestra que la democracia no es asignatura que se aprenda en cuestión de días, ni décadas siquiera, y mucho menos en las facultades de ciencias políticas.

Más de dos siglos y cuarto han sido precisos para que, tras una campaña plagada de insultos y mutuos desprecio a cara de perro, Barack Obama y Donald Trump estrecharan sus manos en la Casa Blanca después de noventa minutos de conversación  sobre los asuntos, “agradables o dificultosos”, que esperan la atención de la presidencia. El presidente la calificó de “amigable” y el sucesor, de “excelente”.

Hasta hace una semana habían mostrado en público sus peores instintos; ayer Trump dijo que esperaba contar con el consejo del presidente saliente, a quien calificó como muy buen hombre por el que siente un gran respeto, y éste expresó su satisfacción porque el presidente electo hubiera mostrado interés en trabajar con su equipo. Y es que “si usted tiene éxito, el país tiene éxito”, rubricó Obama.

Ahí está el secreto de la democracia: “No somos demócratas antes que nada. No somos republicanos antes que nada. Somos americanos antes que nada. Todos queremos lo mejor para este país”. De ahí sale el dialogo, quizá el entendimiento y ojalá la concertación de intereses y objetivos que hacen de la democracia el mejor de los sistemas de gobierno inventados por el hombre. Continue Reading