Gobierno del pueblo para el pueblo

Lincoln en Washington

Lincoln en Washington

Lo que está pasando en los Estados Unidos demuestra que la democracia no es asignatura que se aprenda en cuestión de días, ni décadas siquiera, y mucho menos en las facultades de ciencias políticas.

Más de dos siglos y cuarto han sido precisos para que, tras una campaña plagada de insultos y mutuos desprecio a cara de perro, Barack Obama y Donald Trump estrecharan sus manos en la Casa Blanca después de noventa minutos de conversación  sobre los asuntos, “agradables o dificultosos”, que esperan la atención de la presidencia. El presidente la calificó de “amigable” y el sucesor, de “excelente”.

Hasta hace una semana habían mostrado en público sus peores instintos; ayer Trump dijo que esperaba contar con el consejo del presidente saliente, a quien calificó como muy buen hombre por el que siente un gran respeto, y éste expresó su satisfacción porque el presidente electo hubiera mostrado interés en trabajar con su equipo. Y es que “si usted tiene éxito, el país tiene éxito”, rubricó Obama.

Ahí está el secreto de la democracia: “No somos demócratas antes que nada. No somos republicanos antes que nada. Somos americanos antes que nada. Todos queremos lo mejor para este país”. De ahí sale el dialogo, quizá el entendimiento y ojalá la concertación de intereses y objetivos que hacen de la democracia el mejor de los sistemas de gobierno inventados por el hombre. Sigue

… y Obama perdió su referéndum

Sorpresa pero no tanta

Sorpresa pero no tanta

La realidad hizo saltar por los aires lo que parecía seguro. No es tiempo éste de seguridades; lo que parece firme se descubre incierto, mutable, y el pensamiento dominante puede terminar como patraña.

Mientras en las urnas ciento veinticinco millones de norteamericanos expresaban cómo quieren ser gobernados, en las páginas del Washington Post opinaban sus analistas sobre el resultado final de la elección. Todos ellos daban como ganadora con sustanciosas ventajas a Hillary Clinton; de la media docena, ninguno bajaba de 320 el número de compromisarios que la llevarían a la Casa Blanca, cincuenta más de la mayoría exigida.

Más que preguntarse en qué mundo viven los creadores de opinión de uno de los medios internacionales más prestigiados quizá corresponda investigar cómo es realmente ese mundo, el de nuestros días; el que aquí engendra a Pablo Iglesias como en Francia a Marine Le Pen… o a Donald Trump en los Estados Unidos.

Las coordenadas izquierda/derecha no son ya el eje principal para encuadrar los movimientos políticos; ni siquiera si éstos, los políticos, responden a las exigencias de las sociedades actuales en las que la inercia se ha convertido en un antivalor. El cambio es lo que merece crédito. Empeñarse en obtener réditos de la experiencia, por reciente y positiva que haya podido ser, generalmente no va a ninguna parte. Lo sucedido este año en España resulta excepcional en este sentido. Sigue

Rajoy amarra la economía y a Ciudadanos

EA bote pronto, en mi opinión lo relevante del nuevo Gobierno Rajoy es la consolidación del equipo económico, reforzado con la entrada de Álvaro Nadal, y la presencia de tres de los seis negociadores populares que alcanzaron el acuerdo programático con Ciudadanos: el propio Nadal y Dolors Montserrat además de Fátima Báñez.

De paso, las incorporaciones de los citados más De la Serna, nacidos todos en la década de los 70 como los de la nueva política, rejuvenecen un tanto el equipo de esta vieja política que se resiste a perder posiciones gracias en gran medida a la incapacidad de lo que viene por detrás.

Confirma Rajoy, por si hiciera falta, que no está dispuesto a tocar los cimientos que sustentan la política económica seguida durante los cuatro años últimos para salvar la crisis. Para ello cuenta con el apoyo de Ciudadanos, más allá de tres o cuatro retoques incluidos entre los ciento cincuenta puntos de su pacto. Y ahí estarán los vascos del PNV también. Sigue

Otro golfo en Podemos

Espinar y el jefe

Espinar y el jefe

Y van… El último Ramón Espinar, el señorito de Ciencias Políticas, con beca posterior para investigar movimientos sociales, que compró en Alcobendas un piso de protección oficial sin pasar por la habitual subasta entre los peticionarios, tal vez porque su papá, el socialista Ramón Espinar era compañero del alcalde de Alcobendas en el consejo de administración de Bankia, el de las tarjetas black. De casta le viene al galgo.

Casta hay que echarle para comprar un piso, no estrenarlo y venderlo con una plusvalía de 30.000 euros, cifra que el castizo podemita rebaja achacando gastos, impuestos y demás. En cuestiones de pasta estos de la nueva política, los de la gente, son como los hijos de la luz, más listos que el hambre.

El sujeto Espinar, hijo, ya no es gente. Acumula dos puestos oficiales: diputado en la Asamblea de Madrid y el de senador designado por ésta. Y aspiraba a hacerse con el bastón de mando de Podemos bajo la protección de Iglesias, su mentor. Tal vez “la gente” ponga algunas trabas, visto lo visto; aunque también podría parecerles de perlas tener un mandamás con tamañas habilidades para ganarse en trece meses 30.000 euros habiendo invertido 140.000. Rentabilidades así, con los intereses al 0% , son dignas de subir al Libro de los Records. Sigue

El sueño del frente popular

Ideas, ni una

Ideas, ni una

Buen servicio el del marqués de Pedroso de Lara (Planeta, Antena 3, La Sexta, La Razón, etc.) regalando a Pedro Sánchez media hora de televisión. La entrevista en una de sus cadenas confirma que este personaje no está en sus cabales. Sueña con la reedición de un frente popular.

Su objetivo, sumar a Podemos y separatistas. Dice que uno de sus errores fue aceptar la limitación de contactos que le impuso el comité federal de diciembre último, pero confiesa más adelante que habló con todos ellos. Es más, que son indispensables para ofrecer una alternativa a Rajoy.

Alega que ya está bien de reproches a Podemos, a los que hace un año calificó de populistas, y como quien echa pelillos a la mar olvida lo de la cal viva de Felipe González. Todo sea por el entendimiento.

¿Ideas? Ni una, ¡qué cosas tiene usted! Los olmos nunca dieron peras; del No es No poco cabe sacar. Todo gira en torno a su persona; se siente expulsado, decepcionado, cercado por poderes fácticos. Y también satisfecho del rumbo que impuso al partido, que tan bien fue acogido por los votantes, dice sin mover una pestaña. Sigue

La política ha vuelto

Hola y adiós

Hola y adiós

Buena intervención la del portavoz socialista en el Congreso. Su primer parlamento en la segunda jornada de la investidura de Rajoy estuvo dirigida a marcar diferencias con el pasado reciente de su propio partido, con el PP y sobre todo con Podemos.

Antonio Hernando dedicó el final de su elaborado discurso a levantar la minada moral de su militancia y compañeros de partido con un mensaje de confianza: “Mantendremos lo que nuestra historia nos ha enseñado, seremos fieles a nuestros valores y responsabilidades, antepondremos las necesidades de nuestros conciudadanos a cualquier interés partidario, conservaremos nuestro sentido profundo de servicio a los ciudadanos, porque ellos son nuestra fuerza”.

Había comenzado expresando la opinión de la nueva dirigencia socialista: “No podemos ni queremos permitir que los serios problemas que padecen los ciudadanos estén bloqueados por el puro egoísmo de ningún partido”. Y como denunciando el último intento que Sánchez hizo para lograr una mayoría alternativa, apuntó: “No creemos que se pueda gobernar España con los votos de quienes en este momento quieren separarse de España”.

Para añadir poco después que “una cosa es dialogar y buscar acuerdos y otra muy distinta es gobernar e iniciar una legislatura con los apoyos de quienes han puesto plazo a un referéndum de autodeterminación.Sigue