Aznar, verso suelto

Natural.

Natural.

En los poemas se entiende por verso suelto el que rompe la secuencia de la rima que desarrolla una estrofa. En el PP eso ha venido siendo Aznar, hasta hoy su presidente de honor. Y ha hecho bien reconociendo su situación. Seguirá en la estrofa pero como verso de base.

No deja de ser significativo que la retirada de personajes relevantes entre los populares se venga produciendo por la puerta derecha. Algunos trataron de restaurar las esencias del conservadurismo político montando un nuevo partido, con el escaso éxito contrastado en el caso de Vox.

Más avisados sobre el enteco porvenir de ese tipo de iniciativas, otros se limitan a salir del primer plano para defender sus posiciones, siempre conservadoras de las esencias fundacionales, movilizando tendencias con la esperanza de que el paso del tiempo devuelva las aguas a su cauce.

Pero el caso del hasta ahora presidente de honor del partido es singular, como corresponde al refundador que todo lo fue. En la carta que ayer envió a Rajoy comienza recordando a su sucesor que fue Presidente del Gobierno durante 8 años, y militante desde hace 38; de ellos, 14 como presidente nacional del partido y otros tantos presidente de honor. No va más. Sigue

Solsticio de Navidad

Regreso a los celtas

La cuna del progreso

Además de llorados a la política convendría llegar viajados. Sería la forma de que Ayuntamientos como el de Madrid no hicieran el ridículo convocando a los vecinos a celebrar el solsticio de invierno en la noche del 21 de diciembre, dicen que la más larga del año… aquí. Porque en el hemisferio sur ocurre lo contrario y puestos a celebrar lo harían por ser el día más largo. ¿Solsticio de invierno, solsticio de verano?

¿Por qué no llamarlo solsticio de Navidad?, valdría para todos, madrileños, santiaguinos chilenos o bonaerenses argentinos, tengan allá o no la suerte de contar con una Carmena y su tropa neocomunista rigiendo sus municipalidades.

Pero nunca lo harán porque el equipo que los socialistas mantienen va de confundir al personal sobre el sentido de las fiestas navideñas que el mundo occidental, hoy ampliado, viene celebrando desde hace mil ochocientos años. Puestos a desmontar el sistema comencemos, se dicen, por sus raíces culturales; vayamos a nuestra pre-historia, tiempos felices aquellos de los celtas de la Edad de Hierro. Celebremos su llegada hace tres mil años a estas tierras que los griegos llamaron luego Iberia y los romanos Hispania. Sigue

Avisa Rajoy

Calor de la militancia

Calor de la militancia

Menudo es el gallego como para tener un lapsus de esa naturaleza. De lapsus hablaron comentaristas y demás exégetas, vicepresidenta Soraya incluida, ante las palabras de Rajoy en una cena de partidarios; “hasta dentro de muy poco y ya preparando las próximas elecciones”. No se les ocurre pensar que con la aritmética parlamentaria que le tiene en un sin vivir el presidente del Gobierno necesita tener a punto los resortes de su partido por si el reciente afán negociador tropezara con la muralla del “no es no” en versión digital.

Y tener a punto significa exactamente eso, que en cualquier momento pueda proponer la disolución del Congreso “bajo su exclusiva responsabilidad”, como dice la Constitución. Es decir, y sin ir más lejos, si no cuenta con los votos necesarios para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. ¿Algún partido está hoy en condiciones de ir a unas elecciones?

La respuesta es clara: no, lo cual no impide que pudieran llegar a ponerse de acuerdo para aprobar una moción de censura. Difícil parece encontrar un candidato de consenso dentro de ese corral, pero tampoco era predecible que el Real Madrid gane torneos y partidos gracias al testarazo de Ramos en el último minuto.

En todo caso la prudencia, virtud quizá cultivada en exceso por Rajoy, le obliga a disponer de la capacidad de adelantarse a una maniobra de ese tipo porque escrito está que la disolución no podrá plantearse cuando esté en trámite una moción de censura. Y la vicepresidenta está en su papel distrayendo la atención del personal… Sigue

Gamberros povocadores

Inciviles

Inciviles

Reclaman ser llamados anticapitalistas, pretensión con la que traga el buenismo alojado en tantos medios, pero se trata de simples provocadores; eso sí, gamberros e inciviles como pocos. Esos sujetos que tienen cogido al presidente de la Generalitat por donde el paciente del cuento agarra al dentista tras advertirle “¿verdad que no vamos a hacernos daño?”, hacen hoy en Cataluña el papel que los etarras cumplieron en el País Vasco durante la transición democrática, dar coces al árbol para que cayeran las nueces que apañaba el PNV.

Aquella derecha nacionalista que encabezaba el ex jesuita Arzallus/Arzalluz sabía aprovechar los frutos del terror. La abstención que propugnó en el referéndum constitucional fue apuntalada durante los tres meses previos por ETA con treinta asesinatos, treinta. De ellos, tres ocupaban la televisión y primeras planas de los diarios el mismísimo día de reflexión, 27 de diciembre de 1978.

Pero no es el caso del nacionalismo derechista catalán, hoy sin otra referencia que Puigdemont, el periodista y ex alcalde de Gerona que funge como presidente de la Generalitat. La hibernación a que fue sometida la Convergencia pujolista tras los desmanes de su fundador ha dejado el parlamento catalán en las garras de los desgarramantas que rompen y queman fotos del Rey. Machotes ellos. ¿Y qué decir de las diputadas regionales? Sigue

Aznar lo hablaba en la intimidad

Aznar se aparece

Aznar se aparece

No hay cosa peor que el fuego amigo, ¿o es que ya no son amigos? La nota emitida por la fundación que preside Aznar no tiene pase. En una suerte de enrocamiento similar al que su amigo Pastrana adoptó ante el proceso de paz iniciado por Santos en Colombia, el presidente de honor del PP rechaza de plano que el Gobierno de su partido trate al fin de poner sentido común en el conflicto nacionalista. Cuánto de ese sentido tan poco común pueda caber en las mentes de los sediciosos es una incógnita que convendría despejar cuanto antes para andar seguros.

El presidente del Gobierno de España que lo fue gracias a Jordi Pujol, en cuyas manos puso la enseñanza de los niños catalanes que hoy piensan que el Ebro es tan suyo como un tal Cervantes, es la última persona con autoridad para entrar en liza sobre la cuestión catalana.

Con esta irrupción extemporánea tal vez trate su protagonista de que nada se mueva, porque reconociendo la nota que apurar el dialogo es una buena idea avisa que “no debería llevarse al extremo de prescindir de una historia reciente en detrimento de las posiciones que el PP adoptó en su compromiso con la Constitución.Sigue

Romanones revisitado

Romanones, cazador

Romanones, cazador

Revisitar está de moda. Ahí termina toda aproximación que hoy se hace a la Historia, en visitar el pasado como si de casa de suegra se tratara.

La investigación es un proceso demasiado lento, fatigosa la búsqueda de fuentes y su comprobación y, además, para qué mirar demasiado atrás… Con lo fácil que resulta echar mano de cuatro tópicos mal fundamentados y construirse adefesios como los que se escuchan o leen por doquier, ya en el Congreso de los Diputados, ya en algunos medios.

E incluso ver, como en el bodrio del pobre Trueba, La reina de España, viva muestra de hasta dónde puede caer el buen hacer del oscarizado director de Belle Époque y de la divertida Two much entre otras.

Puestos a revisitar la década de los cuarenta, a don Fernando y a la señora de Barden no se les ocurrió otra cosa que hacer una secuela de La niña de tus ojos pero convirtiendo lo divertido de aquélla en fantochada progre, una especie de ajuste de cuentas y azote de franquistas.

Qué tropa, joder, qué tropa”, que exclamó el conde de Romanones al enterarse del resultado de la votación sobre su candidatura a RAE. Había visitado a todos y cada uno de los electores, todos le prometieron su apoyo… todos le dejaron con la miel en los labios. Y Romanones no era un cualquiera. Durante el reinado de Alfonso XIII fue primer ministro en tres ocasiones y diecisiete veces ministro, además de presidente del Senado. Sigue