Valparaíso

Los Cerros, vivos

Los Cerros, vivos

Una vez más, la gran ciudad portuaria de Chile es asolada por la tragedia. Desde su fundación en la primavera austral de 1536 por Juan de Saavedra y los hombres que le acompañaban en El Santiaguillo, Valparaíso ha sufrido todo tipo de infortunios; tantos que dan qué pensar en la pulsión que arrastra a los hombres a domeñar las adversidades de la naturaleza.

La ciudad de los cerros que caen hasta el mar sufre desde el pasado fin de semana el incendio de un millar de hectáreas urbanas, la destrucción de tres mil viviendas, el desalojo de veinte mil personas y, lo peor, doce muertes. Ahora los políticos empeñarán lo que no tienen en la reconstrucción de lo devastado. ¿También la pérdida de vidas, de memorias y enseres familiares?

No ha sido éste el primer gran incendio sufrido por la pequeña Londres del Pacífico. Hace sólo unos meses fueron destruidas medio centenar de viviendas. El del Año Nuevo de 1953 se cobró cincuenta vidas. Un siglo antes, en la Navidad de 1850, no fueron los Cerros sino el Plan, la zona comercial y financiera, la que quedó destruida por otro incendio. De ahí nació el primer cuerpo de bomberos del cono sur americano, la primera compañía de seguros y el primer banco de la joven república, el Banco de Valparaíso.

Y más incendios se sucedieron al paso de los seísmos y terremotos que quebraron repetidas veces la ciudad, 1730, 1822, 1906, 1985 y 2010, por citar los más recordados. En la región, más de tres mil muertes causaron los del pasado siglo, y medio millar el de 2010.

Ciertamente no es el de Valparaíso único caso de resistencia del hombre a las furias de la naturaleza; las costas del Pacífico, extraño nombre el que Magallanes puso al océano, abundan seísmos, tsunamis y otros accidentes que sacuden las conciencias de la humanidad con fatídica cadencia. Dice la leyenda que los aborígenes que por allí merodeaban antes de la llegada de El Santiaguillo había nominado al actual Valparaíso Alia Mapú, que quiere decir Tierra Quemada, ni más ni menos.

Sea de ello lo que fuere, lo que parece claro es que no siempre acierta el hombre al elegir un lugar para vivir. ¿Para siempre?

Los Cerros, muertos

Los Cerros, muertos

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Posted lunes, abril 14th, 2014 under Historia, Política.

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