Melania y el nacionalpopulismo

El Gran Timonel

Melania y el Gran Timonel

Dentro de las incongruencias del personaje no es menor su cascada de juicios sobre los inmigrantes teniendo él en casa a una belleza llegada de Eslovenia cuando ya tenía 26 años. Hace 20 Melania Knavs de Trump llegó a Nueva York para proseguir su carrera de modelo iniciada en Milán y París después de un breve paso por la Universidad de Ljubljana. No se trata pues de una estadounidense de toda la vida.

Es más, cuando casó en 2005 con el flamante presidente aún no tenía la nacionalidad norteamericana que obtuvo un año después. Hoy es la primera dama del país y una ciudadana respetada por sus actividades filantrópicas en campos diversos, desde el cultural al de la defensa de los niños. En suma, un paradigma de lo que un inmigrante puede llegar a ser en aquel país de oportunidades.

¿De qué demonios habla pues Trump; de qué mujeres, de qué extranjeros, de qué inmigrantes cuando tiene tan cerca un caso que desmonta toda su palabrería excluyente, xenófoba o sexista?

Va a resultarle muy difícil seguir gobernando a golpe de tuits por la sencilla razón de que las cosas no son ni están tal como él las vende. Y eso mejor que nadie lo saben los senadores y representantes republicanos, teóricamente su partido, que habrán de aprobar sus propuestas legislativas. Sigue

Nacionalpopulismo

America primero

America primero

Es una definición de la política que iluminó el primer discurso presidencial de Trump: nacionalpopulismo. No caben demasiados análisis porque no hay nada que analizar cuando nada sustancial se expone. El flamante presidente estadounidense se limitó a dar un mitin más, como si la campaña electoral siguiera abierta. Nada nuevo, apelaciones a los peores instintos de una ciudadanía escindida tras la ruda confrontación entre el populista millonario y la millonaria establecida. El pueblo, vosotros conmigo al frente, contra el establishment, ellos, los que gobiernan.

Lamentable como apertura de una presidencia, institución que se debe a todos, washingtonianos incluidos. El empresario que ha sorprendido al mundo al llegar hasta donde hoy está, se sorprenderá a su vez cuando perciba que los eslóganes no bastan para gobernar.

Por el momento no hay más programa que contraprogramar a Obama. Pero ni el populismo saca a los pobres de pobres, axioma histórico, ni el nacionalismo paga dividendos más allá de los primeros ejercicios.

En la tribuna del Capitolio apareció el peor Trump de los posibles. El futuro podría depararnos sorpresas al respecto, pero de momento el personaje figura en la nómina de los vulgares agitadores; nada muy diferente, salvo sus invocaciones al sumo hacedor, de nuestro Iglesias Turrión. Pero ¡ay! aquel gobierna algo más serio e influyente en el mundo que el ayuntamiento de Cádiz, Barcelona e incluso Madrid. Sigue

Y ahora el PSOE vasco

PSE: Mendía y López

PSE: Mendía y López

“Esto es política con mayúsculas, lo que ha faltado en España durante mucho tiempo” calificó Idoia Mendía, la responsable del PSE el acuerdo firmado con el PNV en noviembre último para la estabilidad al gobierno vasco. Y de ahí comienzan a salir los primeros frutos: socialistas y nacionalistas exigirán al Gobierno de  la Nación la “adecuación de sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a su estricto ámbito competencial”, dicho en plata: que Guardia Civil y Policía Nacional comiencen a hacer sus petates.

Socialistas y peneuvistas lo presentan como una fórmula intermedia frente a la desaparición de ambas fuerzas en suelo vasco, como exigen los filo etarras EH-Bildu. Lo que en el caso de los nacionalistas encaja en su lógica habitual, lo intermedio es paso necesario para alcanza el final, en los socialistas aparece como un dislate similar a los que acabaron con el socialismo en Cataluña. En la cabeza de sus responsables no acaba de entrar el axioma que la gente suele preferir el original a las copias.

Hace unos meses, legislatura anterior, los socialistas vascos se opusieron a lo que ahora proponen aduciendo que, al menos, habría que reconocer la labor, jugándose la vida, de las fuerzas de seguridad en defensa de la democracia en Euskadi; de reconocimiento sigue sin haber nada. Sigue

Educar para ser libres

Tercera ABC- 17_1-17

Hoy publico en ABC el artículo siguiente en el que reclamo la atención de toda la sociedadsobre el gran problema, origen de otros muchos, que España sufre desde los años 70 del pasado siglo.

 

“Tras un año perdido inútilmente se han acumulado los deberes; demasiados problemas pendientes de resolver, y tan perentoriamente, que pocos parecen ocuparse de sus causas. Y las cosas no suelen suceder por casualidad.

La diferencia entre causalidad y casualidad va más allá de la alteración de un par de letras; es poco menos que la que separa el ser de la nada, el orden del caos. Yendo a las entrañas de nuestro idioma, causalidad es ley en virtud de la cual se producen efectos, mientras que la RAE define casualidad, como la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Lo que nos viene ocurriendo desde hace más de una década no es fruto de la casualidad. Como escribió Schiller lo que se nos presenta como azar surge de fuentes profundas.

No es casual el deterioro de la convivencia, ni siquiera achacable como tantas otras cosas a la crisis financiero-económica; ni es casual el progresivo empobrecimiento de la conciencia nacional que se refleja en la floración de nacionalismos de vía estrecha. Tampoco es casual el cáncer populista que secuestra a tantos ciudadanos su capacidad de pensar, ya bastante adormecida por el imperio de la imagen. Sigue

La solución no pasa por primarias

Pasa tú primero

Pasa tú primero

A pesar de los resultados que en el seno del PSOE han arrojado las primarias celebradas desde hace ya dieciocho años, el partido parece dispuesto a seguir jugando a la ruleta rusa, entretenimiento bastante parecido a la apelación a la militancia para dar con el guía capaz de llevarle hasta la tierra prometida.

El común está sometido por la tiranía de la imagen; nada más vigorizante que ver las primarias de los dos grandes partidos norteamericanos con sus globos de color, himnos y demás parafernalia con que coronan –empoderan que diría el cursi del momento- a sus candidatos a la Presidencia. ¿Por qué no hacer como ellos?

Que allí salga un Trump, como antes salió un Bush II, no le quita encanto a la cosa, vistas las ansias de jugar a las primarias aquí desatadas. Nuestros socialistas parece no haber tenido suficiente con el fracaso de Borrell, el fiasco de Zapatero ni con el descalabro de Sánchez.

¿De qué primarias surgió Felipe González? Esta es la pregunta que deberían hacerse quienes comienzan ya a agitar pancartas y reportajes.

Una de las gentes más sensatas que hoy habitan en el partido, el ingeniero asturiano Fernández que preside su Comisión Gestora, forzado hace unas semanas a confirmar que habría primarias, como está estatuido, aprovechó la ocasión para decir que él no quería un candidato de unidad, sino tener un partido unido. ¿Contribuyen las primarias a unir un partido como el socialista? Y pregunta similar cabría aplicársela al popular. Sigue

Homs y el negro futuro de PDeCAT

Pobre Homs

Pobre Homs

Lleva años dando pruebas suficientes para ser sacado de la política pero no por sus ideas, faltaría más, sino por bobo. La última, su reacción a la petición de inhabilitación hecha por el fiscal por ciscarse en demasiadas cosas serias en cualquier Estado de Derecho, comenzando por la Constitución y concluyendo por los mandatos del TC.

Aunque lo cierto es que esos nueve años, o los que la Justicia disponga, son irrelevantes tanto para Homs como para su flamante partido a punto de ser engullido por las fauces de la izquierda republicana del profesor Junqueras, el interlocutor habitual de la vicepresidenta del Gobierno.

Lo del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT) no es propio de la sociedad catalana. Todo tenía un sentido dentro de aquella Convergencia Democrática pujolista hasta que acabó floreciendo el merdé cultivado con esmero durante tantos años de poder. Y puestos a soltar amarras con tan fétido pasado no se les ocurrió mejor modo que desenmascarar radicalmente su atemperado nacionalismo y ponerse a conducir la ascensión a las cumbres de la sedición. Sigue